Ésta es la cuarta condena que afronta Bignone, de 86 años, el último presidente de facto de Argentina (1982-1983).

Un tribunal oral de Argentina condenó hoy a 23 años de prisión al exdictador Reynaldo Bignone por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar (1976-1983) de los que fueron víctimas obreros de la periferia norte de Buenos Aires.

Al dar su veredicto en el denominado “juicio de los obreros”, el Tribunal Oral Federal 1 de la localidad bonaerense de San Martín condenó además a otros tres exmilitares, un exagente de la Prefectura (guardacostas) y un expolicía, con penas que van de nueve años de cárcel hasta la prisión perpetua, y absolvió a tres exprefectos.

Ésta es la cuarta condena que afronta Bignone, de 86 años, el último presidente de facto de Argentina (1982-1983).

Además de Bignone, el exgeneral Santiago Omar Riveros fue condenado a prisión perpetua, mientras que los también exmilitares Luis Sadi Pepa y Eugenio Guañabens Perelló fueron sentenciados a 17 y 16 años de reclusión, respectivamente.

En tanto, condenó a 9 años de prisión al exjefe policial Juan Demetrio Luna y al exagente guardacostas Juan Carlos Gerardi, pero absolvió a los otros tres exprefectos acusados, Roberto Julio Rossin, Héctor Omar Maldonado y Alejandro Puertas.

En el proceso, que se había iniciado en julio pasado, se juzgaron crímenes en perjuicio de 60 víctimas, trabajadores de los astilleros Astarsa y Mestrina, de las fábricas de ceramistas Lozadur y Cattáneo y de la metalúrgica Bopavi, en la periferia norte de Buenos Aires.

Las víctimas fueron en su mayoría delegados sindicales, 28 de ellos secuestrados y torturados y otros 32 además desaparecidos durante la dictadura.

Bignone había sido condenado ya a prisión perpetua por el secuestro y homicidio del militante peronista Gastón Goncálvez, y el secuestro del exdiputado Diego Muñiz Barreto, quien murió en un simulacro de accidente.

Además fue sentenciado a 25 años de cárcel por medio centenar de secuestros entre 1976 y 1978, cuando se desempeñaba en Campo de Mayo, y recibió una condena también a 25 años de prisión por el robo de bebés nacidos cuando sus madres estaban prisioneras en centros clandestinos de detención.