La educación sexual es la “clave” para prevenir y contrarrestar los embarazos precoces y el VIH/sida en los adolescentes latinoamericanos, según expertas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU).

“La educación integral para la sexualidad es un punto clave” para prevenir los embarazos en adolescentes y la transmisión del VIH, dijo Alma Virginia Camacho, asesora regional del FPNU en Salud Sexual Reproductiva.

Los jóvenes, “no lo podemos negar, están teniendo relaciones sexuales a edades tempranas; la única forma (para contrarrestar esas problemáticas) es con información, con educación y acceso a métodos anticonceptivos”, sobre todo el uso del condón para el caso del VIH, destacó.

En América Latina existen más de 68.000 adolescentes entre 10 y 19 años con VIH, de los cuales 34.000 son mujeres, según datos del Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).

Además, en la mayoría de los países de la región, menos del 50% de la población joven de 15 a 24 años sabe cómo prevenir la transmisión sexual del VIH, según ONUSIDA.

De acuerdo al informe “Maternidad en la niñez: Afrontar el desafío de un embarazo adolescente”, difundido recientemente por el FPNU, América Latina es la segunda región del mundo con mayor porcentaje de mujeres de 20 a 24 años que afirma haber dado a luz antes de los 18 años, alrededor de un 20%, sólo superada por África subsahariana.

“Cuatro de cada 10 jóvenes menores de 20 años se embarazan en América Latina y el Caribe” indicó Camacho.

Ante esta realidad, los países de la región están implementado algunas medidas, como programas de educación sexual desde sus ministerios de Salud y de Educación, pero esos esfuerzos aún “son insuficientes o son limitados”, agregó la experta.

Señaló que, por ejemplo, en Centroamérica “existe un conjunto de normativas orientadas en educación para la sexualidad”, pero hay “brechas” a la hora de implementarlas.

“A veces (…) está la norma, esta la ley, está el protocolo, está la guía, están los servicios, pero los proveedores de salud no hacen consejería, no entregan los anticonceptivos, etcétera”, indicó Camacho.

“Por otro lado, está todo el servicio organizado, pero no llevan los insumos anticonceptivos a los lugares de difícil acceso geográfico”, entre otros problemas, añadió.

En 2008, en México, representantes de los ministerios de Salud y Educación de América Latina y el Caribe, en el marco de la XVII Conferencia Internacional sobre el Sida, aprobaron la Declaración Ministerial “Prevenir con Educación”.

El último informe de evaluación de la implementación de esa declaración destaca que “las acciones programáticas en el sector salud y educación, los cambios legislativos y fallos constitucionales representan avances importantes que favorecen la implementación de educación integral en sexualidad y servicios de salud sexual y reproductiva” en la región.

Sin embargo, pese a esos avances, en la región “hay una marcada asimetría en el desempeño de los ministerios de Educación y de Salud” en la implementación de esos servicios, precisa el documento denominado “Evaluación de la Implementación de la Declaración Ministerial ‘Prevenir con Educación'”.

“El promedio de avance regional en la implementación de educación integral de la sexualidad a nivel de los ministerios de Educación ha sido del 49% en la región y a través del ministerios de Salud ha sido del 66%”, destacó Camacho.

Por su parte, Licida Bautista, asesora regional del FPNU en VIH/Sida, dijo que en algunas ocasiones “la parte legal” obstaculiza conocer la verdadera prevalencia del VIH en la población adolescente.

Precisó que los códigos de la niñez establecen que para acceder a los servicios de salud sexual reproductiva e incluso realizarse la prueba de VIH los adolescentes “tienen que estar acompañados de su tutor legal”.

“Eso es algo que los países tienen que empezar a trabajar (…) para conseguir derogación de ese tipo de lineamientos que existen en los códigos de la niñez”, que no permiten tener un control preciso sobre la enfermedad, destacó.

La educación es “muy importante”, porque pese a que la epidemia del VIH se ha estabilizado en Latinoamérica, según los “datos macros”, es importante destacar que en algunos sectores de la población aún la prevalencia de este virus es de “alarma”, dijo Bautista.

Por ejemplo, la prevalencia en Panamá ronda el 0,3% en la población en general, pero en las comarcas donde vive la población indígena “es de 1,6%, casi 2%”, precisó.