La deportación de cubanos que permanezcan irregularmente en territorio panameño es el asunto central del memorando de entendimiento suscrito esta semana entre Cuba y Panamá, indicó hoy una fuente oficial.

El Servicio Nacional de Migración de Panamá (SNM) señaló hoy en un comunicado que el jefe de esta entidad, Javier Carrillo, firmó el miércoles en La Habana el memorando “para las deportaciones de cubanos que se encuentren de manera irregular en la República de Panamá”.

En la actualidad hay en Panamá 383 cubanos que están alojados en la Pastoral Social Cáritas, en ciudad de Panamá; 92 en la población de Lajas Blancas, en la provincia de Darién; y 24 más en un albergue del SNM, de acuerdo con la entidad.

Una fuente de Migración consultada por Efe dijo que “tendría que verse si todos serán deportados”, pero, resaltó, “el centro del acuerdo, es la deportación de los cubanos”, aunque no se sabe cuándo se iniciaría este proceso.

En enero, cuando Estados Unidos anunció el fin de la política de “pies secos/pies mojados” que daba beneficios migratorios a los cubanos, Carrillo indicó que los caribeños serían tratados como cualquier migrante ilegal y que no se iría a los albergues a buscarles.

En el memorando firmado esta semana, según la fuente, “hay otros puntos como la trata de personas, que también es importante”.

El SNM destacó hoy que con la firma de este memorando “ambas naciones buscan contribuir y garantizar un flujo migratorio regular, ordenado y seguro entre ambas partes e incrementar la cooperación bilateral en la lucha contra el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas”.

El convenio se mantuvo en negociaciones desde el pasado septiembre cuando tuvo lugar una reunión entre ambos países.

El director de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones exteriores de Cuba, Ernesto Soberón, y Carrillo, director de Migración de Panamá, firmaron este miércoles el documento en La Habana.

Panamá recibió en 2016 más de 27.000 migrantes irregulares, muchos de ellos cubanos, aunque también haitianos, africanos y asiáticos, que entraron por la selva del Darién, frontera natural con Colombia, en su tránsito hacia EE UU, según datos oficiales.

El paso de cubanos por Centroamérica y por países como Ecuador, Costa Rica, Guayana, Panamá y Colombia, con el fin de llegar a los Estados Unidos, es un fenómeno que ha crecido en los últimos años, con el deshielo entre La Habana y Washington.

Con el fin el pasado enero de la política “pies secos, pies mojados”, que daba un trato preferencial a los cubanos al permitirles quedarse legalmente en EE.UU. pese a entrar indocumentados, se espera que se frene este flujo por Centroamérica.

A finales de 2015 se produjo una grave crisis migratoria tras la decisión del Gobierno nicaragüense de cerrar su frontera, lo que provocó que unos 8.000 migrantes, sobre todo cubanos, quedaran varados en Costa Rica y Panamá.

Ambos países tuvieron que acordar con México un plan especial para trasladarlos en vuelos directos a distintas ciudades mexicanas, desde donde transitarían a Estados Unidos, aunque el flujo por Centroamérica continuó.