En los últimos días hemos visto todos los trámites que se han realizado tanto por parte del gobierno venezolano como de la oposición sobre la crisis que vive Venezuela. Uno de esos trámites es la propuesta de los ex presidentes Leonel Fernández de República Dominicana, Martín Torrijo de Panamá y José Luis Rodríguez Zapatero de España en la que apuestan a un diálogo entre el gobierno y la oposición. Mi pregunta es ¿qué se puede negociar o dialogar con el gobierno?, si ellos siempre han impuesto su voluntad y no ceden ante pruebas y hechos de la realidad que vive el país. Lo único que el pueblo quiere dialogar es que Nicolás Maduro deje el poder junto a todos aquellos que lo acompañan en el gobierno. Eso no es negociable, es una necesidad ya que el país no está al borde del precipicio, ya cayó en el precipicio, el pueblo está desesperado y con reuniones y conversaciones, está pasando el tiempo y lo que están haciendo es permitir que la situación se agrave más y se produzca, lo que muchos no deseamos, un verdadero estallido social que resulte en más pérdidas de vida, de las que ya han causado los malos manejos de esta administración, antes vistas solamente y de manera menos grave en pasadas dictaduras.
No creemos que los pueblos sean masoquistas para elegir a alguien que los insulte y se burle de ellos, cada vez que se le antoje; los maltrate con malas medidas que afecten su salud, su alimentación, su seguiridad personal, que no le permita pensar diferente, que no puedan viajar porque no pueden tener acceso a las divisas, que no puedan comprar lo que desean porque no hay que comprar, y lo poco que se consigue es inalcanzable, porque la inseguridad los tenga encerrados en sus casas, y les de temor de viajar dentro del territorio nacional porque no saben en que lugar pueden perder la vida. A todo esto y más ha llevado el “Socialismo del Siglo XXI” a los venezolanos.
Como consejo les decimos a todos los hermanos latinoamericanos y del mundo que no se fien de aquellos mandatarios que de forma frontal o solapada apoyen la permanencia de Maduro en el gobierno venezolano.
Muchos han hablado sobre las violaciones a la Constitución venezolana, pensamos que la primera violación, permitida por venezolanos que por un puesto u obtener beneficios del gobierno pudieron denunciarlo, y no lo hicieron, ha sido permitir que un extranjero gobierne el país y para afirmar esto lo dejamos con algunas de las informaciones recopiladas al respecto sobre otras violaciones a la Carta Magna.
El sistema constitucional democrático de separación de poderes del 99, ha sido desnaturalizado de facto por el régimen autoritario militarista y totalitario que gobierna en Venezuela. Por un lado marcha la norma constitucional y por el otro la praxis gubernamental cotidiana. No existe, pues, la separación de poderes en Venezuela como la define la Carta Magna, y rige una concentración o confusión de poderes, que es cuando un solo órgano del Estado tiene el poder efectivo de decisión en todas las materias y los demás se encuentran estrechamente subordinados al mismo. En este caso el poder está totalmente concentrado en el Ejecutivo, es decir en el Presidente, en todo caso en la persona de Nicolás Maduro. Esta doctrina constitucional democrática ha sido elaborada ampliamente por la teoría política moderna que, para balancear el poder de quienes gobiernan, ha colocado a su lado los llamados censores de los gobernantes. Arruinado el poder legislativo venezolano por una práctica cuartelaría antidemocrática continua, no ha podido cumplir el importante papel de censor y contralor, como tampoco sus funciones legislativas y parlamentarias de debate y estudio de los grandes y graves problemas nacionales.
Rescatar, entonces, la Asamblea Nacional es uno de los principales desafíos que la MUD enfrenta en su misión de enderezar la marcha del Estado hacia los senderos democráticos y progresistas contemplados en la Constitución vigente, desfigurada por una interpretación ideológica atrasada, oscura que no comulga con el contenido de sus normas.
Juristas coinciden en que el decreto 2309, mediante el cual el presidente Nicolás Maduro suspendió la competencia constitucional del Parlamento de aprobar mociones de censura contra el vicepresidente y los ministros, constituye la más importante violación de la Constitución que ha cometido el mandatario.
En sus artículos 240 y 246 la carta magna le otorga a la Asamblea Nacional la facultad de aprobar, con el voto de las tres quintas partes, una moción de censura política al vicepresidente y a los ministros, que “implica su remoción”. Sin embargo, escudándose en el Decreto de Emergencia Económica, el mandatario ordenó suspender esa facultad.
La asamblea nacional posee la posibilidad de declarar responsable a Nicolás Maduro por violar la Constitución, luego de haber manipulado las cosas y que desacatara la moción de censura que se le había impuesto al ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres.
Aunque el gobierno debió destituirlo, hizo caso omiso a lo que el parlamento había decidido, burlando las leyes y la constitución.
El artículo 305 de la Carta Magna dicta lo siguiente: “el Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a estos por parte del público consumidor”. En consonancia con el artículo los abogados coinciden en que el Gobierno Nacional no está garantizando la alimentación en el país y eso se puede comprobar por medio de la terrible escasez que azota a los venezolanos, impulsando las colas para poder adquirir aunque sea un solo producto de la cesta básica. “Además, las personas dependen del terminal de su cédula de identidad, que determina el día de la semana que pueden intentar comprar los productos”.
Si bien no se trata de una violación directa de la Constitución, como puede serlo un decreto, el derecho a la alimentación sí se vulnera, como consecuencia de políticas públicas ineficientes.
Las nacionalizaciones y expropiaciones, el control de cambio que restringe la asignación de las divisas, el control de precios de los bienes, todo eso creó condiciones restrictivas a la oferta de alimentos y medicinas, que desestimularon la producción nacional, mientras el Estado asumió el suministro de la comida a través de las importaciones. Como el gobierno no tiene divisas, ya no se pueden pagar esas importaciones ni se pueden entregar dólares a las empresas que producen.
El presidente viola los derechos a la alimentación y a la salud: al no llevar a cabo políticas públicas serias, por gobernar con ideologías fracasadas y no con sentido de responsabilidad histórica, se incurre en graves deficiencias que afectan la salud y la alimentación. Vulnerando de esta dorma los derechos humanos.
En lo que respecta a salud, se supone que un gobierno democratico, apegado a los dictámenes de una Contitución le garantice a su pueblo salud, al pueblo que lo eligio para que adeministre al país, no para que después de ser eligido se crea que le han dado una hacienda en su propiedad. Maduro, Venezuela es de los venezolanos. Y te eligieron para que les garantizaras salud y nos encontramos con esto:
La crisis económica de este país ha desembocado en una emergencia de salud pública que causa la muerte de un número incalculable de venezolanos. Es solo una parte de una crisis mayor que se ha vuelto tan generalizada que el Presidente Nicolás Maduro decretó un estado de emergencia que ha aumentado los temores de que el gobierno colapse.
Las salas de los hospitales se han convertido en crisoles donde convergen las fuerzas que desangran a Venezuela. Los guantes y el jabón han desaparecido de algunos hospitales. A menudo, los medicamentos para el cáncer solo se encuentran en el mercado negro. Hay tan poca electricidad que el gobierno solo trabaja dos días a la semana para ahorrar la energía que queda.
Las cifras son devastadoras. La tasa de mortalidad entre los bebés de menos de un mes de edad aumentó más de cien veces en los hospitales públicos dependientes del Ministerio de Salud: superó el 2 por ciento en 2015 mientras que en 2012 se ubicaba en 0,02, según un informe gubernamental divulgado por legisladores.
En los hospitales la tasa de mortalidad entre las nuevas madres aumentó casi cinco veces en el mismo periodo, según el informe.
En la ciudad portuaria de Barcelona, dos bebés prematuros murieron recientemente mientras eran trasladados al principal hospital público porque la ambulancia no tenía tanques de oxígeno. El hospital no funciona a toda su capacidad porque las máquinas de rayos X o de diálisis renal se dañaron hace mucho tiempo. Y no hay camas suficientes, por lo que algunos pacientes yacen en el suelo en charcos de su propia sangre.
Son hospitales de campaña en un país donde no hay guerra.
Esta nación tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, sin embargo, el gobierno no ahorró dinero para los tiempos difíciles cuando los precios del petróleo eran altos. Y los que entraron a este gobierno como se dice con una mano adelante y la otra atrás, son los millonarios del siglo.
Venezuela está agobiada por una compleja crisis dominada por una galopante inflación, que se estima podría rondar este año en el 720%, severos problemas de escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos, y una recesión económica que podría agravarse ante el deterioro de los precios del petróleo, que representan la principal fuente de ingresos por exportaciones del país. Maduro aprobó un decreto de estado de excepción y emergencia para enfrentar la crisis que –según él- es consecuencia de una “guerra económica” promovida por sectores adversos al gobierno.
Ahora que cayeron las cotizaciones del crudo, se proyecta una sombra destructiva por todo el país. Hacer filas para poder comprar comida es, desde hace mucho tiempo, una característica de la vida en Venezuela, pero hoy en día estallan en saqueos. El bolívar, la moneda venezolana, ya casi no tiene valor.
La crisis está centrada en una disputa política entre los socialistas que controlan la presidencia, (un sistema que no ha dado resultado en ninguna parte del mundo y aquellos países que en otrora eran socialistas han tenido que cambiar y abrirse a nuevas prácticas de economía y ciertas libertades) y sus rivales en la Asamblea Nacional. En enero los legisladores opositores declararon una crisis humanitaria, y este mes aprobaron una ley que permitiría que Venezuela aceptara ayuda internacional para rescatar el sistema de salud.
Pero Maduro rechazó esta propuesta en una alocución televisiva y la calificó como un intento de privatizar el sistema hospitalario y un ataque dirigido a su gobierno.
Es un acto criminal que no podemos aceptar en un país con tanto petróleo, y la gente se está muriendo por falta de antibióticos.
“Dudo que en otro lado del mundo, más allá de Cuba, exista un mejor sistema de salud que este”, dijo Maduro.
El año pasado explotaron las viejas bombas que suministraban agua al Hospital de la Universidad de los Andes y no fueron reparadas durante meses.
En la capital, solo dos de los nueve quirófanos del Hospital de Niños J. M. de los Ríos están funcionando.
Hay personas que mueren por falta de medicinas, niños que mueren por desnutrición y otros mueren porque no hay personal médico.
Esta información recocorrió el mundo el 26 de mayo de 2016
Oliver Sánchez, el niño de ocho años que se hizo famoso al participar en una protesta portando un cartel en el que pidiendo quimioterapias, falleció..
Oliver había sido diagnosticado con linfoma no Hodgkin, pero la falta de medicamentos en su país dificultó el tratamiento. Por eso, en febrero pasado salió a las calles armado con un tapabocas y un cartel en el que se leía “Quiero curarme. Paz. Salud”.
La imagen le dio la vuelta al mundo y se convirtió en un ícono de aquellos que reclaman mejor salud en Venezuela.
El 3 de junio leíamos de nuevo otra muerte de un menor por falta de medicamentos
Alexander Guerra, un niño venezolano de 12 años de edad, falleció por falta de medicamentos para tratar la leucemia que padecía.
Los venezolanos con dignidad y sensibilidad, que queremos a Venezuela, nos sentimos impotentes ante informaciones de inseguridad

Cuando llega el momento de comprar alimentos, el consumidor se enfrenta al tener que hacer largas colas en diferentes establecimiento para porder adquirir algunos de los productor que necesite.
Cuando llega el momento de comprar alimentos, el consumidor se enfrenta al tener que hacer largas colas en diferentes establecimiento para porder adquirir algunos de los productor que necesite.

como esta:
La extendida impunidad, que deja 92 de cada 100 homicidios sin resolver, es el principal incentivo de los criminales en Venezuela, uno de los países más violentos del mundo.
Las instituciones públicas en Venezuela no cumplen con su labor de prevenir y reprimir el delito, y eso hace que solo se resuelvan ocho de cada 100 asesinatos.
La impunidad genera imitación, hace que muchos jóvenes se sumen a las filas de las bandas criminales porque ven el delito rentable y de poco riesgo.
También la proliferación de millones de armas, los bajos salarios policiales, el hacinamiento carcelario, su fallo como centro de readaptación o las políticas oficiales que atribuyen la violencia a la desigualdad social, son causas de esa guerra interna.
Los 200.000 miembros que se calcula que tiene Venezuela en los distintos cuerpos de seguridad resultan insuficientes ante las desorbitadas cifras que, según las ONG, van de 39 a 79 homicidios al año por cada cien mil habitantes, cifra esta última que sería la segunda más alta del mundo.
La violencia marca el día a día de Venezuela, el segundo con más homicidios del mundo.
La inseguridad se ha convertido en la mayor lacra de Venezuela, el país con más homicidios del mundo después de Honduras, según el último informe del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV). En 2014 murieron 24.980 personas, con una tasa de 82 muertes por cada 100.000 habitantes. El aumento ha sido considerable desde el inicio de este siglo. En 2002 Colombia lideraba la macabra tabla, con 70 muertes por 100.000 habitantes. Venezuela estaba muy por debajo, con 38.
La intranquilidad forma parte de la cotidianeidad venezolana. De noche es recomendable hasta evitar andar dos cuadras. No se trata de un problema de barrios buenos y malos.
Se ha quebrado el pacto social y la institucionalidad. El incremento ha sido paulatino desde el Caracazo, en 1989 y ha ido empeorando sostenidamente a partir de 1999, con la llegada de Chávez al poder. Había en el país 4.550 homicidios, ahora son cinco veces más.
“Gran parte de los sectores populares están sometidos al poder de los delincuentes. En un barrio de 6.000 habitantes puede que sean 10, pero tienen una capacidad de daño inmensa. La violencia es un tumor del sistema. “La lógica interna de los revolucionarios radicales coincide con la de los malandros. Cuando hay un fin absoluto, lo demás se relativiza. Todo lo que lleve a ese fin, en este caso la revolución, es moral, aunque sea un crimen. Creemos que el país esté siendo gobernado por un equipo político corrupto y complaciente con la delincuencia. Está siendo gobernado por una estructura radicalmente delincuente que ejerce la política.
Si algo han hecho los Colectivos en Venezuela, creados por el gobierno para amedrentar al puebo y crear un terrorismo psicologico, señalados por la oposición de ejecutar los actos de violencia y muerte en los últimos días, es cumplir a cabalidad el papel que les encomendó el expresidente Hugo Chávez: ser “el brazo armado de la revolución Bolivariana”.
Todo ese poder intimidante lo pusieron a prueba en los ataques contra el canal Globovisión, con el secuestro de los trabajadores oficiales en el Ateneo de Caracas, con el atentado en el 2012 contra el excandidato presidencial Henrique Capriles en la Parroquia de San José de Cotiza y con los ataques de bandas motorizadas contra quienes votan en zonas de influencia de los candidatos opositores.
Los colectivos son grupos armados que perturban la paz del país y que cometen actos violentos seguros de que pueden obrar con impunidad.
Ellos siembran el país de violencia porque se sienten validados no solo por el expresidente Chávez que los mostró como el brazo armado de la revolución, sino ahora por el presidente Nicolás Maduro que los felicita públicamente por el papel que cumplen.
Otra de las garantías que debe brindar el gobierno al pueblo que lo eligió es la alimentación y abastecimiento de productos.
Cuando llega el momento de comprar alimentos, el consumidor se enfrenta a la incertidumbre de si habrá o no los productos que necesita en determinado establecimiento.
Se conoce por escasez en Venezuela a uno de los fenómenos particulares que han afectado la economía local en los últimos años. Esta situación se da en productos con precios regulados, como la leche, diversos tipos de carne, pollo, café, arroz, aceite, harina pre-cocida, mantequilla; así como también, productos de primera necesidad como papel higiénico, productos de aseo personal, medicinas para tratar el cáncer1 entre otros, e inclusive prótesis mamarias.
Antes de la Presidencia de Nicolás Maduro, Venezuela enfrentaba un tipo de escasez ocasional, debido principalmente a la alta inflación e ineficiencias financieras del gobierno durante la Revolución Bolivariana. Y a esto tendríamos que añadir las empresas y haciendas productoras que quedaron de la mal llamada 4ta República y que fueron despropiadas por el regimen socialistas y eso acabó con la producción en el país.
A través de las redes sociales corre un video que muestra una pelea entre dos mujeres venezolanas a las afueras de un supermercado que estarían discutiendo por un puesto en la cola para comprar productos básicos, en especial mantequilla, que poco se consigue.
El hecho ocurrió en el bulevar de Maracay, estado Aragua. La situación ya es común en los supermercados y abastos del país, donde día a día se observan peleas o discusiones por alimentos y demás productos necesarios.
Esto es sólo una muestra porque nos llevaría páginas y horas plasmar la crisis y el doloroso calvario que están viviendo los venezolanos, sin olvidar las despropiaciones de bienes inmuebles, empresas etc., producto de toda una vida de trabajo y esfuerzo de sus propietarios. Sin hablar del cierre de diferentes medios de comunicación y la persecusión a los propietarios de los pocos que quedan. La negativa de divisas a los poquísimos empresarios que aún se mantienen, el endeudamiento del país por solicitudes de préstamos y por deuda con acreedores como líneas aéreas, importadores etc. Y ojo con la manipulación a quienes les han otorgado vivienda, ellos deben estar de parte del gobierno, por que de no ser así, los amenazan con quitarselas. Los empleados públicos que han firmado exigiendo el revocatorio muchos han sido despedidos. No podemos dejar de mencionar a los presos políticos que por el solo hecho de no comulgar con el gobierno han sido detenidos; como el caso de Leopoldo López quien convocó a una manifestación pacífica, que luego se tornó violenta a consecuencia de la intervención de las fuerzas de seguridad. Y aquí me pregunto, en este caso quien es más culpable el que convocó a la manifestación pacífica o el que disparó por orden del gobierno.
Pensamos como humildes pobladores de este planeta e hijos de la bella tierra que nos vio nacer (Venezuela) que el tiempo se agota entre reuniones, diálogos, trampas y componendas y esto nos asusta, porque no demuestra transparencia en la política y los politicos, o es que la palabra POLITICA es sinónimo de eso. Hemos visto en los últimos días como se le ha querido dar un vuelco diferente al tema de Venezuela…que si diálogo y entendimiento con los Estados Unidos. El problema no es de Venezuela y los Estados Unidos, es de Venezuela y los venezolanos…que si retardan el proceso del revocatorio….que si cancela la reunion de la OEA, pareciera que hay una confabulación en todo esto SEÑORES el problema está allí y hay que darle SOLUCION PRONTO y punto…