Por Neris Ramón Palacios.

A los venezolanos y al país como tal se les han violado todos sus derechos. A la población negándoles la salud, con la escasez de medicamentos y con la falta de mejoras  en las instalaciones hospitalarias. Se les ha negado el derecho a la alimentación y hasta al aseo personal con las escasez de alimentos y artículos de primera necesidad como el papel toilet.

Uno de los derechos sagrados para el ser humano es el de la libre expresión e ideas;  pero  en  Venezuela quien difiere de las ideas de quienes hoy tiranizan al país  sufre acoso y persecución, siendo  los medios de comunicación los que más han  sufrido , como ha sido el caso de los periódicos que por  falta de papel  para imprimir, ya que no se les facilita la compra de divisas para su adquisición, han tenido que dejar de circular físicamente para plegarse a las plataformas digitales; y sucede que en un país con tantas carencias son muy pocas las personas que cuentan con computadora para acceder a información veraz, por lo que se puede decir, que por esa circunstancia, la población está desinformada.

Este sábado 31 de diciembre en el que se cierra el año 2016 con una serie de sucesos, durante su transcurso, desalentadores en Venezuela, para darle paso a 2017 cuyo comienzo no se deslumbra con alternativas mejores, vemos con frustración y tristeza, como el periódico El Impulso fundado el 1 de enero de 1904, luego de 113 años, deja de circular por falta de papel. Se despide en sus últimas páginas impresas para darle paso a una nueva forma de hacer periodismo.

Como profesionales del periodismo la situación nos preocupa; pero con la fe puesta en hombres y mujeres con principios y valores, Dios mediante podrán sacar al país del hoyo en el que ha caído. No es la primera vez…Nunca como la situación que lamentablemente se vive ahora,  en que la inseguridad,  la corrupción y la falta de valores morales y patrióticos han socavado los cimientos de un país considerado años atrás, como uno de los más desarrollados de Latinoamérica, de mayor crecimiento económico y con una trayectoria de democracia;  que lo digamos nosotros como venezolanos, puede parecer arrogancia, pero  lo dicen quienes dejaron sus propios países para radicarse en esa Venezuela acogedora.

No estamos en contra de la tecnología , pero nos gusta el periódico en papel, así nació y así lo aprendimos a querer , esperamos que en un corto tiempo, podamos de nuevo tener en nuestras manos un ejemplar en papel de El Impulso y de todos aquellos otros que dejaron de ser impresos para sumarse a las plataformas digitales.